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Hallan una necrópolis neolítica con esqueletos inhumados según un rito inédito en la Península

Un equipo de arqueólogos de Barcelona ha hallado en la cueva de Can Sadurní, en la localidad barcelonesa de Begues, cuatro esqueletos humanos de hace 6.400 años, inhumados según un rito funerario nunca antes visto en la Península Ibérica.

 

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El coordinador de la excavación, Manel Edo, ha explicado en el yacimiento que “hay muy pocas cuevas con necrópolis pertenecientes al período del hallazgo, el neolítico medio inicial, y además en este caso los cuerpos se conservan prácticamente íntegros y en la posición en la que fueron inhumados”. En esta misma excavación, en una campaña anterior ya se localizaron restos de la cerveza más antigua de Europa entre el ajuar funerario de otros cuerpos inhumados, no tan bien conservados, ha recordado Edo.

En Can Sadurní trabajan investigadores del Colectivo para la Investigación de la Prehistoria y la Arqueología del Garraf-Ordal (CIPAG) en colaboración con el Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) de la Universidad de Barcelona. Los restos ahora descubiertos, ha precisado Edo, quedaron protegidos por una ligera caída de piedras desde el exterior, cuando los cuerpos de los cuatro individuos aún estaban bastante enteros o iniciaban el proceso de descomposición.

Los arqueólogos han conseguido identificar a un subadulto de 8 a 10 años en bastante mal estado; a dos niños de 3 a 4 y 5 a 6 años; y a un hombre adulto de unos 50 años y de una altura de 1,55 metros. Este último está acompañado de un ajuar funerario compuesto por una vasija ovoidal con dos asas, porciones de dos cabras y un hueso de ternero, así como un colgante de hueso pulido situado bajo el codo de su brazo izquierdo. Los cuerpos, que estaban alineados y en posición fetal, reposan sobre el lado derecho, en posición replegada y con la columna vertebral doblada, de espaldas a la pared norte de la cueva. Los miembros inferiores están muy flexionados, con las rodillas ante el tórax y las piernas dobladas contra los muslos.

“La posición en la que han aparecido los individuos indica que los cadáveres debieron ser atados con cuerdas y envueltos con una mortaja que los constreñía”, explica Edo. ”Los cuatro cuerpos no fueron enterrados, sino simplemente depositados siguiendo el contorno de la pared norte de la cueva y dejando aproximadamente un metro de distancia entre cada uno de ellos”, ha precisado, asegurando además que se calcula que esta práctica funeraria duró unos doscientos años.

Encima de los cuerpos inhumados se iban depositando más sedimentos y posteriormente se proseguía con el depósito de más inhumaciones sobre estos nuevos sedimentos. Un nuevo episodio de desprendimiento de piedras, en aquella ocasión más importante, desplazó y diseminó los restos de los últimos cuerpos que se habían depositado. Aunque estas inhumaciones eran habituales en otras cuevas, como el yacimiento de Bélesta, en el Rosellón francés, “en Can Sadurní hemos tenido la suerte de que esa caída de piedras hizo que se conservaran los cuerpos casi intactos”, ha comentado el arqueólogo.

Entre las inhumaciones posteriores y peor conservadas, en 1999, los arqueólogos ya habían localizado en un ajuar funerario el fragmento de una jarra en la que se identificaron oxalatos y fitolitos de cebada, que los investigadores determinaron que eran los restos de fermentación de cerveza más antiguos de Europa. En la reciente campaña también se ha hallado una estructura de combustión que, por sus características, parece que es el producto de un único episodio, probablemente de unas pocas horas, pero suficientemente potente como para crear una capa de ceniza. Edo ha señalado que aunque parece anterior al episodio funerario estudiado, en otras campañas ya se habían identificado en el mismo lugar otras estructuras de combustión contemporáneas a las inhumaciones”. Los arqueólogos creen que “hay relación entre estas estructuras de combustión y los rituales de inhumación: se trataría de fuegos rituales que se encendían el día en el que se depositaban los cuerpos en el interior de la cueva”.

Los trabajos de 2013 en Can Sadurní han sido financiados a través de una campaña de micromecenazgo impulsada por el CIPAG, así como por el patrocinio de Cervesa Artesana Homebrew, el Centre d’Estudis Beguetans y el Ayuntamiento de Begues, lo que “ha permitido paliar el hecho de no hayan llegado las subvenciones concedidas por la Generalitat para las excavaciones”, han señalado los investigadores. En las tareas de investigación han intervenido asimismo el SERP de la Universidad de Barcelona, los laboratorios de Arqueozoología, Arqueobotánica y de Antropología de la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Lleida y el CSIC.

IMAGEN: Fotografía facilitada por la Universidad de Barcelona (UB) de los restos que un equipo de arqueólogos de Barcelona han hallado en la cueva de Can Sadurní, en la localidad barcelonesa de Begues, cuatro esqueletos humanos de hace 6.400 años, inhumados según un rito funerario hasta ahora inédito en la península ibérica. EFE

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