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Olvera

OlveraSu Historia se presenta llena de incógnitas e interrogantes, siendo para algunos la Hippa o Hippo Nova que Plinio menciona en su “Historia” y para otros una mansio romana. Ilipula Minor, en el itinerario de Cádiz a Córdoba.

Se carece de otras noticias de las épocas romana y visigoda y ya en las crónicas musulmanas aparece como un enlace fronterizo en la zona avanzada del poder musulmán en la serranía (Wubira o Uriwila).

La conquista cristiana se planifica en Sevilla, formando parte de la estrategia de avance hacia el estrecho de Gibraltar para impedir la entrada de musulmanes. En una primera expedición pierden los cristianos el pendón de Sevilla que ondeó en el castillo olvereño.

La guarnición de Olvera no puede resistir el definitivo asedio cristiano que se apoya en “máquinas e ingenios bélicos” que atemorizan a los moros nazaríes.

La fortaleza de Olvera será ocupada por primera vez en 1327 por las tropas del rey Alfonso XI.

Tras las negociaciones que siguen a la rendición, Ibrahim-ibn-Utmán consigue que se respete la integridad de la guarnición mora de Olvera y que cada uno de sus habitantes conserve sus viviendas y bienes.

Ocupada la villa, los cristianos organizan su asentamiento, lo que se lleva a cabo mediante la “Carta de Población” otorgada el 1 de agosto de ese mismo año (1327).

La Carta de Población libera de las deudas y amenazas de prisión, condonándoles incluso penas por delitos graves, a cualquiera que allí acudiese permaneciendo en la villa durante un año y un día. Era ésta una manera de atraer gente a la población que se aplicó por primera vez en Olvera, extendiéndose posteriormente por toda la frontera.

A mediados de este siglo y tras los continuos ataques musulmanes, la villa pasa a formar parte del señorío de don Alfonso Pérez de Guzmán. En 1395 Pérez de Guzmán concierta el matrimonio de su hija con el hijo de los Stúñiga (o Zúñiga), prometiendo como dote la villa de Olvera. En el año 1407 el señorío de Olvera pasará a formar parte de las posesiones de los Stúñiga.

Posteriormente es vendida a los Téllez Girón que convertidos mas adelante en los Duques de Osuna, serán los señores de la villa hasta el siglo XIX.

Normalizada la situación de Olvera, a partir de 1484, los olvereños dan muestra de su capacidad de iniciativa. Uno de ellos fue Nicolás de Ribera “el viejo”, nacido en Olvera en 1487. Intervino en importantes acontecimientos de la conquista del Perú. En 1535 fue nombrado primer alcalde de Lima.

Olvera comienza el siglo XVIII con los problemas derivados de la ocupación francesa de la Península. Olvera será sede de un destacamento de las tropas napoleónicas, que se verá constantemente hostigado por las partidas de guerrilleros que se organizan en el pueblo y sus alrededores hasta la retirada francesa en 1812. La centuria avanza y algunos de los episodios de gran trascendencia en la historia de España, tuvieron eco en Olvera, como la revolución de septiembre de 1868, conocida como “La Gloriosa”. Tras la breve experiencia republicana, el regreso de la Monarquía significa para la villa el paso a ciudad, título concedido por Alfonso XII por Real Decreto de 8 de mayo de 1877.

Los años de la Dictadura de Primo de Rivera suponen un respiro económico para la ciudadanía olvereña que se beneficia de los trabajos del ferrocarril Jerez-Almargen que recorría de Este a Oeste su término municipal. El proyecto no llegó a terminarse.

En la actualidad y, superadas las dificultades de los primeros decenios del siglo XX, Olvera continúa dedicada a la agricultura, el aprovechamiento forestal y la ganadería, actividades que complementa cada vez más con la explotación turística de la ciudad y sus alrededores, así como con el cooperativismo.

Conjunto Histórico Artístico

Se sitúa en pleno casco urbano. Olvera en sí presenta un conjunto arquitectónico bello y esmerado de ahí que en 1983 fuese declarada Conjunto Histórico-Artístico. Son particulares las albarradillas y pequeñas plazas de los diferentes barrios, las fachadas señoriales en C/ Llana y los recovecos en el entramado de callejones y cantillos.

Los orígenes de la actual población de Olvera parecen situarse en torno al castillo árabe y período nazarí. Levantada en el siglo XII, siguiendo un trazado triangular, la fortaleza se eleva sobre la peña conservando muros, torreones y torre del Homenaje. A partir de la misma y, siguiendo los niveles de la pendiente, se proyecta la villa dando lugar a la plaza y a toda una serie de calles, curvas y paralelas, de irregular configuración. Un caserío histórico que alterna la mansión solariega, de portada noble, con los mejores ejemplos de arquitectura popular olvereña.

Barrio de la Villa

Situado dentro del casco antiguo, junto a la Iglesia Arciprestal de Ntra. Sra. de la Encarnación.

Ocupa lo que fue el primitivo asentamiento olvereño en la cumbre de uno de los variados mogotes rocosos que hoy salpican el casco histórico. Antaño fue recinto amurallado y sus restos aún se conservan en torreones y lienzo de muralla. El castillo árabe y la iglesia neoclásica presiden la masa blanca de pequeñas casas que se ordenan en una serie de calles curvas y paralelas, estrechas y de trazado irregular, una trama urbana hermosamente caótica que no ha hecho olvidar su raíz islámica.

Castillo Árabe

Junto a Plaza de la Iglesia. Se accede por las calles Calzada o Subida a la Iglesia.

Horario: de 10h30 a 14 h00 y de 16h00 a 18h00, lunes cerrado

Castillo Árabe

Declarado Bien de Interés Cultural desde 1985, cuenta con un origen incierto. Debió ser construido en época musulmana o en siglos anteriores. Formó parte del sistema defensivo del reino nazarí de Granada. Encrespado sobre una roca en lo más alto del pueblo presenta una planta irregular en forma de triángulo alargado que se adapta a la forma misma de la roca. Su única puerta de acceso está protegida por una barbacana y presenta señales de haber acogido un escudo. La fortaleza consta, además, de torre del Homenaje, lienzo de muralla con paso de ronda, dos torreones, un recinto subterráneo y dos aljibes, uno de ellos ofrecía suministro de agua a la torre. La factura que hoy conocemos presenta evidentes rasgos cristianos, producto de sucesivas remodelaciones que hubo de sufrir el castillo desde su toma por las tropas castellanas. Del castillo se conservan parte de la cerca de murallas que rodeaba el barrio de La Villa.

Casa de “La Cilla”

Plaza de la Iglesia, 7

Horario de invierno de 10h30 a 14 h00 y de 16h00 a 18h00 – h

Edificio construido durante el Señorío de la Casa de Osuna, sin fecha exacta. Su destino primitivo era la recogida de granos, frutos y productos de las cosechas del término municipal, pertenecientes al Ducado. El edificio sufrió reformas y adaptaciones en el tiempo y a mediados del siglo pasado, los sucesores de la casa de Osuna ceden su uso al Ayuntamiento que la destina a cárcel municipal. Su penúltima adaptación, ya en manos privadas, es su transformación en lagar y bodega. Actualmente y después de su restauración pasa a ser Centro Cultural “La Cilla”, albergando el museo: “La Frontera y Los Castillos”, la Oficina de Turismo y una sala de exposiciones.

Iglesia Arciprestal de Ntra. Sra. de la Encarnación.

Plaza de la Iglesia. Se accede por las calles Calzada o Subida a la Iglesia.

De martes a Domingo de 11h00 a13h00

Soberbia construcción neoclásica de fines del siglo XVIII mandada construir por los duques de Osuna. Consta de tres amplias naves cubiertas de mármol importado de Italia. Está construida sobre el solar de una antigua mezquita árabe y sustituye a una primitiva iglesia gótica, cuyos restos se conservan en la capilla bautismal.

Al exterior presenta dos fachadas a la Plaza de la Iglesia, la principal presenta dos torres gemelas y el testero de cierre de la nave principal, además de la entrada principal y dos pequeñas puertas de acceso a las torres. La fachada lateral presenta también otra puerta de acceso al templo.